DESCUBRIR CAMINANDO
Ruta interpretativa de Tamajón a Valdesotos
"Un paisaje se conquista con las suelas del zapato, no con las ruedas del automóvil" William Faulkner
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| Fig.1. Monasterio del Bonaval | | |
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El pasado domingo 10 de noviembre, SEDAL realizó una ruta interpretativa por un enclave privilegiado: la Sierra Norte de Guadalajara. Estos parajes que ocupan una superficie de 117.898 hectáreas fueron declarados Parque Natural en el año 2011. El parque se ubica en una zona altamente despoblada en el cuadrante
noroccidental de la Provincia de Guadalajara, en el sector más oriental
del Sistema Central.
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| Fig. 2. ¿Quién es quién? |
Podríamos haber elegido cualquiera de los pueblos de la sierra, pero nos decantamos por caminar desde Tamajón a Valdesotos, por la enorme variedad de flora y paisaje que presenta este recorrido (formaciones calizas de ciudad encantada, encinares centenarios, quejigares, ruinas de antiguas canteras y monasterios, hoces...).
Comenzamos la jornada en Tamajón, dando los buenos días con un café caliente y un pequeño paseo por este pueblo, antaño tan importante y en el que en su día, según la leyenda, Felipe II pensó en construir el Monasterio de San Lorenzo (la gran calidad de la caliza de la zona, presencia de abundante caza y leña, agua por doquier...). Para abrir boca a todo lo que veríamos a lo largo del día, hicimos un pequeño juego, el quien es quien versión faunística. Nos colocamos en la espalda la foto de un animal, y a base de preguntas a los compañeros y compañeras, cada uno fue adivinando su animal escondido: buitre, zorro, zapatero, trucha...
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| Fig. 3. Ciudad Encantada |
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Comenzamos a andar en dirección a la Ciudad Encantada de Tamajón, una sorpresa geológica para muchos que no conocían su existencia. Atravesando un sabinar centenario, de los mejor conservados de la Península Ibérica, en seguida llegamos siguiendo el GR10 y nos quedamos pasmados con las figuras caprichosas que el tiempo y el agua habían dibujado en la roca caliza a lo largo de miles de años. Nos perdimos durante un rato entre cuevas y los más valientes (esta vez los más peques) se atrevieron a mostrar sus dotes de escalador.
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| Fig. 4. Regreso a Tamajón |
Tras esta pequeña incursión aventurera, desandando denuevo el camino, retomamos el GR10 en dirección a Retiendas. De pronto nos dimos cuenta de que entre nosotros caminaba una cenicienta senderista, Inés, que iba perdiendo su zapato... la suela de la bota de nuestra compañera se había prácticamente desintegrado, y aunque intentamos repararla al más puro estilo MacGyver con cuerdas, decidimos entre todos que lo mejor era que un pequeño grupo regresara a Tamajón en busca de calzado para ella y la otra parte del grupo prosiguiera con la ruta y encontrarnos a la hora de comer... Así pués, una parte nos dirigimos a Tamajón en busca de calzado, con la suerte de encontrar una tienda abierta en domingo en el corazón de la Sierra Norte de Guadalajara y que además tenía calzado... eso sí, nada de botas o calzado deportivo... apenas unas zapatillas de poca suela. Pero nuestra valiente compañera Inés no se amedrentó y decidió continuar aunque su calzado no era el más adecuado.

Mientras tanto el resto del grupo recorrió el camino hacia Retiendas, atravesando cultivos abandonados dónde enebros se habrían paso, una cantera abandonada, encinares centenarios... y poco a poco, entre los colores del otoño, observaciones con la lupa de las diferentes hojas y alguna seta, y una conversación animada, se empezaron a vislumbrar los primeros tejados de este pueblo rodeado de arenisca roja.
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| Fig. 5. Inés con zapatos nuevos |
Allí comimos cerca del río Retiendas del que cuenta la leyenda que sus aguas rejuvenecen pensando que a la escisión aventurera del grupo que buscaba un zapato en Tamajón cual versión rural de los cuentos de los hermanos Grimm, poco les debía quedar para llegar a nuestro encuentro. Y en efecto, cuando casi habíamos terminado de comer, el pequeño grupo hizo entrada triunfal en el pueblo, con zapatillas y con mucha hambre, pero orgullosos de haber recorrido el camino hasta allí. Y allí entre chistes y chocolate, nos dimos cuenta, de que a Inés le había tocado el zapatero en el juego de "¿Quién es quién?"... ¡Casualidades de la vida!
Tras comer, descansar un poco y hacer una visita al bar del pueblo para tomar el café de rigor retomamos la marcha hacia el Monasterio del Bonaval, joya cisterciense de la transición del Románico al Gótico y que hoy por hoy se encuentra en ruinas.
Saliendo del pueblo pudimos observar la formación de cárcvas, atravesamos un quejigar centenario, nos encontramos con una mantis religiosa apurando los últimos rayos de sol del año y poco a poco llegamos al monasterio. Aquellos que ya conocían el lugar se quedaron sorprendidos con el rápido deterioro que ha sufrido, y desde esta humilde crónica nos gustaría que este deterioro se frene y que las administraciones tomen cartas en el asunto, y conserven esta joya.
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| Fig. 6. Mantis |
Una vez visitado el monasterio, una parte del grupo se quedó jugando en el bosque de ribera cercano y otra parte del grupo continuó hasta Valdesotos atravesando los impresionantes cañones del río Jarama. Pasamos un día genial, con sol, buena compañía y hasta alguna aventura. Muchas gracias por venir y nos vemos en la próxima.
Os dejamos un enlace para que podaís ver más fotos del día.
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